¿Por qué es importante la privacidad?
Cada vez que te incorporas a una red social, rellenas un perfil, compartes un vídeo, envías un mensaje instantáneo o publicas un comentario, puedes crear una huella digital. Desarrollar una comunidad e intercambiar información con tus amigos puede ser divertido, pero no olvides que todo lo que hagas online será permanente y, potencialmente, público. Así que, antes de publicar nada, piensa bien si quieres que tus padres, profesores, amigos y posibles jefes futuros lo vean.
¿Cómo protejo mi información personal?
Usa controles de privacidad. Entérate de cuáles son los controles de privacidad de sus sitios web preferidos y úsalos. Sitios como Yahoo! y Facebook te permiten controlar la información que compartes con tus amigos, contactos o el resto del mundo.
Conoce a tus contactos. En la medida de lo posible, solo debes permitir que se conecten contigo online personas a quienes conozcas en la vida real. Cuando una persona a quien no conozcas se intente añadir como contacto, bloquéala para que no se pueda volver a poner en contacto contigo.
Protege tu información personal. Publicar información personal o fotos puede identificarte ante los extraños y poner en peligro tu seguridad. Nunca reveles tu nombre completo, dirección, número de teléfono, colegio, dirección de correo electrónico o cualquier otro tipo de información personal a nadie, a menos que seas su amigo en la vida real.
Piensa antes de publicar. Una vez que publicas algo online, es imposible retirarlo. Las imágenes, los textos y los vídeos se pueden copiar y republicar una y otra vez sin que tú lo sepas. Así pues, aunque solo tus amigos puedan ver lo que publicas, ese contenido podría acabar en cualquier punto de la red: esto hace que sea difícil y, a veces, hasta imposible, eliminarlo.
Mira por tus amigos. Tú también influyes en la reputación digital que se crean tus amigos. Cada vez que publicas vídeos, etiquetas a otras personas en fotografías o escribes comentarios en sus perfiles, te arriesgas a revelar información privada sobre tus amigos. Párate a pensar y recuerda que lo que publiques será permanente, antes de compartirlo.
Vigila tu reputación digital. Busca tu nombre una vez al mes para ver qué aparece. Si encuentras información que no es cierta o que no debería ser pública, habla con la persona que la haya publicado o con el sitio web donde esté alojada, para quitarla.